Petro y Hernández Arrancan de Cero en Batalla por el Cambio.

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A partir de hoy, borrón y cuenta nueva. Los resultados electorales de este domingo, que les dieron a Gustavo Petro y a Rodolfo Hernández los tiquetes para disputar la segunda vuelta el próximo 19 de junio, demuestran que los colombianos votaron por un cambio.

Ambos se presentaron ante el electorado con propuestas que buscan una ruptura con la situación política actual. Apelaron al discurso del cambio. Y tuvieron éxito. El candidato del Pacto Histórico obtuvo 8’527.421 (40,32 %) de los votos, mientras que su rival alcanzó 5’953.199 (28,15 %).

A primera vista, Petro podría sentirse satisfecho porque le tomó una diferencia de tres millones de votos al segundo. Sin embargo, la realidad política muestra que esa es una página del pasado. ¿Por qué? Ahora hay que mirar hacia adelante y empezar, de inmediato, a buscar cómo crecer estas cifras para llegar a la Casa de Nariño. Y en este camino, el exalcalde de Bucaramanga podría tener mejores opciones.

Así, por ejemplo, Federico Gutiérrez, que obtuvo 5’058.002 (23,91 %), anunció anoche que lo respaldará. “Para mí y para Rodrigo (Lara) siempre estará por encima el país, muy por encima de los intereses individuales y personales”, dijo. Y a reglón seguido afirmó que apoyará el ingeniero.

Aunque no necesariamente los votos son endosables, es casi natural que el electorado que acompañó ayer a Fico se vaya en contra del candidato de la izquierda. Además de las marcadas diferencias ideológicas con Petro, durante la campaña el exalcalde de Medellín puso el énfasis en el fortalecimiento de la seguridad ciudadana y la tranquilidad para los empresarios. Dos planteamientos que Rodolfo, a su estilo muy particular, también defiende.

Y el ingeniero no está muy lejos  de los otros candidatos. Con Sergio Fajardo, que obtuvo un 888.579 (4,20 %), lo une una vieja amistad y, además, ambos tuvieron reuniones para explorar una unión antes de primera vuelta. John Milton Rodríguez, que obtuvo 274.249 votos (1,29 %), y Enrique Gómez, que se quedó con 50.537 (0,23 %), también se identifican más con Rodolfo Hernández que con Petro.

En el nuevo escenario, Petro debe hacer un gran esfuerzo por llegarles a más electores, y no pocos observadores consideran que puede estar estancado. Hace cuatro años, en 2018, cuando disputó la segunda vuelta con Iván Duque, el líder de izquierda obtuvo 8’040.449 votos. Cifra relativamente cercana a la que tuvo ayer.

Petro hasta ahora había sido muy exitoso en esta contienda porque no ha cesado de repetir que él personifica el cambio. La publicidad de su campaña y los argumentos en cada uno de los debates y en las manifestaciones públicas se basaron en esta premisa. Pero ¿cómo hará a partir de hoy contra un contrincante que incluso vende la idea de ser mucho más drástico en esa propuesta?

Magda Jiménez, profesora de gobierno y relaciones internacionales de la Universidad Externado de Colombia, dice que la campaña de Hernández logró conectar con un sector poblacional muy amplio: “Usó un discurso muy populista, muy sencillo, poco deliberativo, muy poco argumentativo y con un eje anticorrupción y antisistema, y más que antisistema, antipartidos políticos, que yo creo que funciona porque demuestra el desgaste del establecimiento y la desafección de la gente hacia los partidos tradicionales”.

Hernández no se mide a la hora de decir lo que a la gente le gusta oír, sin muchos miramientos a la hora de sustentar esas ideas. Ante, por ejemplo, el corrosivo fenómeno de la corrupción, Hernández ha dicho que los “políticos se roban los impuestos”, y por eso llama a denunciarlos y promete darles “recompensas a los ciudadanos hasta con el 20 % de lo recuperado”.

Además, promete que su revolcón “eliminará el uso del avión presidencial”, “bajará el sueldo a los congresistas” y “acabará con todos los asesores de la Casa de Nariño, que atienden al presidente como si fuera un emperador”. Y promete que esa plata se irá a “dar de comer a los niños y ancianos”.

Por ese tipo de planteamientos, los analistas consideran que Hernández es un outsider que bien puede enmarcarse en el populismo de derecha. Y la estrategia le ha permitido saltar de ser casi un desconocido en la política nacional a un potencial presidente.

Por los lados de su contrincante, no son pocos los que califican a Petro de “populista de izquierda”. “Yo represento el progresismo”, dice Petro al rechazar la comparación. Y afirma que él, por el contrario, ha hecho una campaña profunda en la que ha participado en cien manifestaciones públicas, fue a los debates de televisión, lideró durante más de un año las encuestas y presentó sus programas con documentos y cifras. Programas que, sin embargo, han sido cuestionados por expertos y contrincantes durante la campaña, especialmente en materia de financiación de los programas sociales que ha prometido.

Hasta ayer Petro se había mostrado como el rebelde, pero casi 6 millones de personas tuvieron una conexión emocional con un hombre que rechaza los partidos políticos. Por eso, Felipe Nieto, analista de la Universidad de Antioquia, dice que “Colombia inaugura una era de populismos”. Y añade: “La votación de Petro y Rodolfo muestra que hay un desgaste, que los ciudadanos quieren un cambio frente a los políticos tradicionales, el establecimiento y el uribismo”. Y Guillermo Henao, estratega y analista político de la Universidad Nacional de Colombia, también considera que “el panorama político en Colombia cambia completamente: el país eligió posturas antiestablecimiento, de izquierda y populistas”.

Claramente, los resultados de ayer muestran un castigo del electorado a los partidos políticos tradicionales. Sin embargo, a pesar del golpe, es posible que se vuelvan a valorizar en estas semanas. La decisión de para dónde se va una colectividad como el Partido Liberal, por ejemplo, puede cambiar la balanza.

Henao destaca que “esta primera vuelta presidencial amarró una participación muy similar a la de hace 4 años, en la que el 54 por ciento de la gente salió a votar”.

El 19 de junio, en teoría, la participación debería ser mayor. Y dos hombres que dicen que representan el cambio están ya buscando esos nuevos votos.