¡Por Siempre Nacional !!

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Sin sufrimiento no hay paraíso. Por eso, para recuperar la gloria, Atlético Nacional tuvo que reponerse de lo que parecía una remontada histórica del Deportes Tolima y sacar la jerarquía para conquistar su decimoséptima estrella en el fútbol profesional colombiano, la primera desde 2017, y el título 31 en su palmarés, en el que se destacan dos Copas Libertadores de América.

El héroe: Kevin Mier, arquero de 22 años, quien en unos segundos cambió la historia de la serie. Le detuvo un penalti a Daniel Cataño que significaba la ventaja para los pijaos, anticipó el rebote e hizo que el volante se fuera expulsado al exagerar el choque.

De ahí en adelante, el verde paisa, que había sido ampliamente superado por el conjunto pijao, asumió el control del partido y con un hombre más y revulsivos que llegaron desde el banquillo se fue a buscar el gol del título.

Había ganado 3-1 el Medellín, el miércoles, y perdió 2-0, por un autogol de Emanuel Olivera y un golazo de Juan Fernando Caicedo. En el global la serie estaba 2-2, pero faltaban todavía 40 minutos de juego. Y Nacional no quería arriesgarse a la lotería de los penaltis. Por eso puso toda la carne en el asador ante un Tolima que pagó caro el desgaste físico.

Hasta que en el minuto 90, en un tiro de esquina cobrado por Yeison Guzmán y desviado en el primer palo por Olivera, Jarlan Barrera, de cabeza, marcó el 2-1 (4-3 en el global). El trabajo estaba hecho, el título en el bolsillo y Tolima ya no tenía cómo reaccionar.

El árbitro Andrés Rojas decretó el final del compromiso y apareció en el firmamento verdolaga la estrella 17. El club más grande del país, por títulos, historia y afición, recuperó la gloria que tenía refundida, porque en las últimas cinco temporadas había conquistado solamente dos Copas Colombia; un balance discreto para su alcurnia.

En los torneos cortos, que se juegan desde 2002, los verdes antioqueños han clasificado a 32 de los 40 cuadrangulares o cuartos de final que se han jugado. Y de 14 finales han ganado 10, esta última de la mano de Hernán Darío Herrera, el Arriero, ídolo como jugador y ahora también como entrenador.

Asumió el equipo hace apenas tres meses. Llegó a reemplazar a Alejandro Restrepo —otro hombre de la casa— y no se puso a inventar. Le hizo algunos retoques al equipo y le apostó a recuperar en el grupo de jugadores el sentido de pertenencia. Así, enamoró a la hinchada, la sedujo y le puso la cereza al pastel con un nuevo título, que le da cupo a la fase de grupos de la Copa Libertadores 2023 y unos ingresos garantizados de no menos de tres millones de dólares, además de los US$500.000 que le entrega Dimayor.

Atlético Nacional venció en la serie global de la final a Tolima y consiguió su estrella 17 en el fútbol colombiano.

Quedó claro, sobre todo en la parte final del torneo, que Nacional tenía la mejor nómina del torneo en cantidad y calidad. Muestra de ello fueron las variantes que hizo en los juegos definitivos ante Millonarios, Júnior y Tolima.

Y aunque comenzó el año sufriendo por el arquero —pues Aldair Quintana, por quien había apostado, no respondió—, terminó consolidando a Kevin Mier como una realidad, figura en las finales.

Nacional contó con la solidez de Emanuel Olivera, secundado por Juan David Cabal y Felipe Aguilar, con dos laterales de trayectoria: Yerson Candelo y Danovis Banguero. En la mitad alternaron en la marca Sebastián Gómez, Álex Mejía y John Duque. De ahí para adelante, las estrellas, que desequilibraron cada uno en su momento: Andrés Andrade, Gio Moreno, Dorlan Pabón, Yeison Guzmán, Jarlan Barrera y Jefferson Duque.

Para completar, se quitó Nacional, en casa de Tolima y justo en el día del padre, la mofa de la paternidad de los pijaos en los últimos tiempos. Revancha por eso y por la final de 2018, que ganaron los vino tinto en Medellín.

En el semestre, los verdolagas jugaron 28 partidos, con 14 victorias, nueve empates y cinco derrotas; esta última transformada en victoria por la coronación. Su delantera marcó 40 goles y su defensa permitió 23. Sumó 51 puntos de 84 posibles, para un rendimiento del 60,7 %, solamente superado por el 66,6% del Tolima, un digno subcampeón, que sigue demostrando que es el nuevo grande del fútbol colombiano.

Porque el dolor de la derrota de los pijaos no puede empañar el gran trabajo que han hecho en las últimas décadas. Por resultados, deportivos y económicos, por organización e infraestructura, está a la altura de los de las grandes ciudades, así tenga menos afición.

Mal herido, y con muchas bajas por problemas físicos, deberá levantar cabeza y seguir adelante sin descanso, pues el miércoles recibe nada menos que al Flamengo de Brasil, en la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores de América.

Tomado El Espectador