La Cárcel sin Ley: Exdirector de la Modelo Asegura que Habrían Fosas Comunes en el Penal

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La confesión ante la JEP del exdirector de la cárcel Modelo de Bogotá, William Gacharná Castro, reabriría un capítulo que siempre ha estado rondando los graves hechos que ocurrieron en ese penal durante el conflicto armado en sus momentos más álgidos, entre 1998 y el 2001: el de las desapariciones forzadas.

Lo anterior, condensado en tres días de audiencia ante la JEPen los que el exfuncionario del Inpec reconoció que favoreció a los paramilitares, confesó que es un corrupto y otros hechos de gran gravedad, asegurando además su convencimiento frente a la presencia aún de restos humanos bajo tierra en los suelos del penal.

“Estoy más que convencido, nuestro control era mínimo, ellos tenían muchas áreas para poder operar, el área de terreno de la modelo es un área muy extensa y señor magistrado, imposible que nosotros guardianes pudiésemos capturar todos los túneles que ellos fabricaban” afirmó.

Según lo dicho por Gacharná, director de la Modelo en dos periodos (uno en 1999 y otro en 2001), cadáveres humanos se encontrarían en dicha condición, por cuenta de los túneles y socavones, muchos de ellos nunca descubiertos, que habrían colapsado o sido usados exclusivamente para desaparecer personas por los internos, especialmente los paramilitares.

El exdirector de La Modelo aseveró ante los magistrados que dichos huecos cuando eran detectados, eran revisados para ver si tenían alguna salida y después se tapaban con cemento sólido, pero cambiaron a un cemento más barroso, lo que afirma con contundencia, es que todos los túneles seguramente no fueron descubiertos.

“Y si bien esos túneles buscaban la liberación, la fuga de algunos, otros los construyeron fue precisamente para enterrar personas en ese sitio, estoy convencido de que eso fue así” narró ante la JEP.

Esto sin contar las diferentes informaciones que recibía frente a la manera en que presuntamente personas estaban siendo desaparecidas en la cárcel Modelo a manos de Miguel Arroyave (capo del Bloque Centauros y uno de los fundadores del Bloque Capital) y sus jefes paramilitares, en medio de vendettas, ajustes de cuentas, acusaciones de traición y otros asuntos.

El mayor Gacharná era, así como él mismo lo confesó, sencillamente un espectador, a quien le llegaba toda la información pero aunque sabía, nunca investigó los sistemas de tortura que se estaban instaurando los paramilitares primordialmente en la cárcel Modelo de Bogotá.

“Se hablaba de que a las personas las desaparecían en ácido clorhídrico, las cocinaban en las marmitas del rancho, unas ollas de vapor inmensas hasta que se deshicieran. Había una microempresa promovida por los paramilitares que era de embutidos, salchichones, carne de hamburguesa que decían que la fabricaban con carne humana” dijo con crudeza a la JEP.

Acepta y cuenta con vergüenza y sorpresa, que entre 1997 y el 2000 no hubo un solo allanamiento en La Modelo en tiempos donde se intuía que había desaparecidos, y lo más penoso: admite que ni él sabía cuántos internos tenía la cárcel por lo cual cualquiera podía ser desaparecido o fugarse, y no se sabría nada de su paradero porque sólo hasta el 2004 se estableció la obligatoriedad de que un recluso fuera identificado con nombre y cédula.

De acuerdo con lo contado por el propio exdirector de la cárcel en esos tiempos feroces de paramilitares vs las Farc, nunca fue más allá del tema, sencillamente porque nunca tuvo control de la cárcel y porque se escudaba en las respuestas que sin la mínima investigación desde la dirección general del Inpec, en tiempos del general (r) Fabio Campos Silva siempre se negó que hubiese desaparecidos en La Modelo.

Aunque solamente estuvo en dos periodos (febrero a noviembre de 1999 y abril y julio de 2001) y aunque siempre negó responsabilidad, el capitán William Gacharná Castro, por primera vez aceptó el concierto para delinquir con los paramilitares, y se convierte en la primera voz oficial, de ese nivel, en aceptar delitos por el desastre de La Modelo.

De acuerdo con el mayor Gacharná, desde 1999 que llega a la prisión ya los internos de la guerrilla, narcotráfico y paramilitares estaban armados hasta los dientes y controlaban el penal por lo cual llamó a investigar la eventual responsabilidad de los directores anteriores tales como Luis Carlos Méndez (1998), Liliana Obregón (1999), o el capitán Pedro José Martínez (2001 tras su salida).

“Yo estoy seguro que todos los que pasamos por La Modelo, de alguna u otra manera recibimos dinero, y de una u otra manera somos responsables de la crisis” aseveró en la JEP.

Lo escandaloso, ya cuando llega a la dirección de La Modelo, se relaciona con que desde el comienzo reconoció que no podía tener el control de la cárcel, los funcionarios a ingresar tenían que tener el visto bueno de los “caciques” incluido él al tener que presentarse ante Juan de Jesús Pimiento “Juancho Diablo” para que diera el visto bueno para su llegada a la dirección.

“Me encuentro con que tengo que presentarme ante este señor Pimiento a ver si avala mi designación o no como nuevo director. Yo lastimosamente cuando me nombraron al teniente Isifredo Chacón Chaux tuve que someterlo a este mismo régimen de llevarlo al pabellón de Alta Seguridad a presentárselo al señor Pimiento a ver si este avalaba o no la designación del señor teniente como comandante de vigilancia y era un ritual que se surtía con todos los funcionarios de la cárcel” le dijo Gacharná a la JEP.

Dentro de lo vergonzoso, que va hasta lo más bajo posible, el control del penal estaba tan perdido, que el único manejo que ejercía era en el primer piso de los cinco totales en cada patio, negociaba las requisas con los internos, y ni siquiera sabía cuántos presos había en la cárcel porque en las contadas siempre faltaba alguien.

“Allá nos dábamos cuenta de que no había un interno, era cuando había diligencia judicial y el tipo no nos aparecía por ninguna parte. Qué ¿qué pasó? no que se fue por la obra sur, que se fugó, no, que es que estaba abriendo un túnel y se murió, que lo desaparecieron y lastimosamente, tengo que reconocerlo, no hacíamos nada” confesó.

El descaro era tan grande, de acuerdo con el relato del propio Gacharná, que los propios jefes en los patios manejaban los candados y administraban las rejas internamente, por lo cual incluso los jefes paramilitares implementaban castigos encerrando en espacios de dos metros de ancho a sus propios internos, y en el caso de los guerrilleros al mando de Julio Rincón, podían hacer entrenamientos y marchas en su propio pabellón.

Es más, Gacharná le contó a la JEP que cuando llegaban nuevos internos citaba a líderes de las AUC y de las Farc para que se los repartieran dependiendo de su pertenencia o no a cada grupo.

Todo lo anterior, de acuerdo con Gacharná, con su venia y conocimiento, información que también sabía la dirección general del Inpec, pero sin hacer nada. Eso sí, se reconoce como un colaborador de los paramilitares al mando de Arroyave beneficiándolos incluso en un allanamiento en el que las Farc quedaron desarmadas, liderado por el mayor (r) Jaime Gallo (jefe de inteligencia del general Campos Silva) quien se reunía frecuentemente con ‘Juancho Diablo’ según el exdirector de La Modelo.

“No es algo de lo que me sienta orgulloso, porque ese operativo lo que hizo fue desarmar a los guerrilleros. Mientras a los guerrilleros les incautamos una gran cantidad de armas de fuego y explosivos, cuando pudimos pasar al sector paramilitar habían tenido el tiempo de ocultar las armas, lo único que les pudimos quitar fue una escopeta vieja y un revólver oxidado”, sentenció.

Estos hechos fueron aceptados por el propio capitán Gacharná mientras narraba apoyado en un documental las imágenes de los cráteres que abrieron los internos en los techos de los patios para escalar y bajar de un piso a otro, por lo que todo suceso, tortura, muerte, u otro hecho, que ocurriera entre el piso 2 y el 5, así como el techo, no tenía ningún tipo de control de la guardia comandada por él.

Aunque jamás había aceptado ni la más mínima responsabilidad en todo lo que pasó en La Modelo, el exdirector William Gacharná por primera vez ante la JEP admitió que cohonestaba con los paramilitares, y que recibió sobornos de por lo menos 3 millones de pesos al mes desde la mesa de trabajo que comandaban (como una dictadura) los “paras”, por medio del interno Manolo Tovar, recibiendo asimismo dineros de delincuentes comunes y narcos recluidos allí.

“Sí, vergonzosamente y de lo que más me duele es reconocer que era corrupto. Yo le recibí plata a muchos internos, no por hacer o dejar de hacer, que era la misma cosa, pero si me daban plata yo la recibía (…) No sé qué cara le voy a poner a mi familia cuando se enteren de esto. Esos manes tenían un poder inconmensurable” aceptó ante los magistrados.

Asimismo, frente al armamento, aceptó que armas, granadas, explosivos de toda índole que entraban a la cárcel cuando era su director ingresaban por medio de los vehículos particulares a los que les permitió la entrada vía autorizaciones diariamente para llevar “mercados”, materiales para construcción (incluso cuenta que encontró a Miguel Arroyave en un jacuzzi) etc.

Eran, en palabras de Gacharná, por lo menos 400 autorizaciones diarias para entrevistas y otro tipo de solicitudes de los internos, en donde cualquier cosa podía entrar a la cárcel Modelo.

Dentro de las descarnadas revelaciones que hizo el exdirector de la prisión, narró a la JEP que nunca se atravesó ni prohibió la venta de celdas, extorsiones, permitió que los convictos pudiesen pagar el “vicio” con favores sexuales de sus esposas e hijas, y mucho menos se opuso a la “rifa de prostitutas” dentro del penal.

Dentro de la colaboración que el mayor (r) Gacharná aceptó con los paramilitares (entre por apoyo, dinero, y “miedo”), el exdirector de La Modelo admitió responsabilidad por el asesinato del exnarco y paramilitar Alfonso Balmes Parra en 2001.

Gacharná aseguró que ‘Juancho Diablo’ se le acercó a pedirle la autorización para que algunos de sus hombres salieran al patio en el que se encontraba Balmes Parra, que al parecer tenía “cuentas pendientes” con las AUC y necesitaban arreglar “asuntos de la organización”.

“Yo directamente no me reunía con ellos para decir vamos a matar a sutano o a fulano, pero les acabo de reconocer que de manera irresponsable firmé las autorizaciones” afirmó y reconoció ante la JEP indicando que sabía que iban a matar a alguien.

Las delicadas acusaciones y responsabilidades que el capitán Gacharná enrostró a exfuncionarios de alto nivel por lo que pasó

Pero, el exdirector de La Modelo, William Gacharná, no se echó la culpa sólo. También aseguró que la responsabilidad de lo ocurrido en la cárcel y que venía ocurriendo desde 1998 recae en directores anteriores quienes permitieron el “degeneramiento” del penal y el armado de los internos. Particularmente mencionando a la directora Liliana Obregón y un capitán de apellido Toledo comandante de vigilancia, así como a otros previos y posteriores como se reseñó arriba en este informe.

De acuerdo con Gacharná, la responsabilidad escala a la dirección general por distinta información que conoció y sumamente grave, particularmente, que el jefe de inteligencia del general (r) Fabio Campos Silva (director del Inpec), el mayor Jaime Gallo, se reunía constantemente con Mauricio Arroyave y Jairo de Jesús Pimiento “Juancho Diablo”.

“No puedo creer que él no tuviera conocimiento (general Fabio Campos) de todas las aberraciones y cosas irregulares que pasaban en La Modelo. Porque entre otras cosas su enlace con la cárcel era el mayor Jaime Gallo que era su jefe de inteligencia (…) yo sé que Gallo era el enlace directo entre la mesa de trabajo paramilitar de Ángel Gaitán, Miguel Arroyave y Juan de Jesús Pimiento con la dirección general” afirmó Gacharná.

De hecho, afirmó que mucha de la información de lo que ocurría en la cárcel La Modelo (incluyendo las huelgas sindicales) era conocida ampliamente por distintas instituciones y el gobierno nacional de la época, pero nunca se le prestó atención.

Según Gacharná ni siquiera cuando el 15 de diciembre de 1999 el fiscal Alfonso Gómez Méndez en compañía del procurador Jaime Bernal Cuéllar, citaron al coronel Laureano Villamizar director del Inpec, al director de la Dijin Leonardo Gallego y al ministro de justicia Rómulo González, quien ni siquiera fue.

“No asistió, ni envió un delegado, tenía una asesora que era la persona que manejaba toda la política penitenciaria, venía desde la administración del doctor Parmenio Cuéllar, ¿por qué no la envió a ella? ¿por qué no envió a algún viceministro?”

Asimismo, criticó que, aunque la Procuraduría tenía una oficina de derechos humanos en cabeza de la procuradora Patricia Cabezas Yarce, y la Defensoría tenía funcionarios como Patricia Ramos de Aragón y Ascanio Tapias, nunca se tomaron acciones para frenar el avance violento en La Modelo.

Según el mayor (r) Gacharná, la soledad que sentía en la cárcel Modelo era “pasmosa” y el único de todos los máximos responsables que en calidad de condenado está respondiendo por esos hechos, es él.

Fuente W Radio